¿Tu escuela ya cuenta con un espacio maker?

¿Tu escuela ya cuenta con un espacio maker?

¿Qué son los MakerSpaces?

Desde hace más o menos una década han aparecido diferentes iniciativas que tienen como objetivo convertir la educación en un proceso activo. Padres, profesores y pedagogos quieren sacudir del sistema educativo la pasividad del alumno. Es el fin de sentarse a escuchar y tomar notas durante horas sin fin. Una de las alternativas que se han propuesto es el MakerSpace o espacio maker.

Un espacio maker es un lugar en el que instalaciones y herramientas están a disposición de los alumnos para que éstos puedan crear y hacer cosas. Lo que se puede hacer en estos espacios puede ir desde hipótesis, prototipos, experimentos o arte, pasando por modelos de impresión 3D o programación entre muchas otras cosas. El espacio maker tiene como objetivo principal el que los alumnos puedan crear ideas y desarrollarlas hasta obtener un producto final, pudiendo compartir las herramientas e instalaciones del centro.

¿Cómo se aplica el espacio maker a la educación?

El espacio maker es el lugar en el que un alumno se encuentra con un problema real, encuentra una solución factible y la pone en práctica para comprobar su funcionalidad. En el mundo educativo, el espacio maker da un paso más allá en el desarrollo de metodologías como el Aprendizaje Basado en Proyectos, el Design Thinking y otras similares.

El hecho de trabajar sobre un problema real permite desarrollar la creatividad para generar una tormenta de posibles ideas. Después el alumno mismo busca la información que necesita para llevar a cabo su idea. Es decir, adquiere el conocimiento necesario por sí mismo. Finalmente, el alumno o el equipo utiliza las herramientas a su disposición. Con ellas podrán crear un prototipo u otro objeto físico que ponga solución al problema planteado.

De esta manera, mientras aprenden, los estudiantes también desarrollan otras habilidades muy valiosas, como la gestión del tiempo, la creación de ideas, el trabajo en equipo, la visión tridimensional o la planificación futura, entre muchas otras.

¿Y qué pinta el profesor en un espacio maker?

El uso del espacio maker convierte al estudiante en el principal responsable del aprendizaje. Pero esto no significa que el profesor ya no sea necesario. En un espacio de autoeducación como este, el papel del profesor es el que guía y supervisor. El maestro no es el que transmite el conocimiento a absorber. Es el que plantea el problema a resolver.

El profesor también es la persona encargada de dar instrucciones de uso de algunas herramientas, velar por su correcto uso o proporcionar ayuda si el proyecto o el aprendizaje se encuentra en un punto muerto.

Por supuesto, el profesor también se encarga de la evaluación. Hay más de una solución al mismo problema. Por tanto, el profesor debe saber evaluar el proceso de aprendizaje y el producto final que se ha generado.

¿Cómo puedo crear un espacio maker en mi escuela?

Idealmente, un espacio maker es un lugar que cuenta con herramientas, maquinaria y ordenadores. En muchos espacios maker encontramos impresoras 3D, fresadoras, sierras, soldadoras y otras máquinas que se usan para fabricar objetos. También son muy comunes los equipos informáticos. Su uso es tanto para buscar información, como para generar modelos virtuales, como para programar y crear software.

Pero si nuestro centro no puede permitirse una inversión en el momento, podemos crear nuestro propio espacio maker con recursos limitados y con los materiales que encontramos a mano. También podemos usar las aulas de informática y crear modelos virtuales en lugar de prototipos físicos.

Al fin y al cabo, la esencia del espacio maker es solucionar un problema, sin importar los recursos de que disponemos. Los profesores que realmente deseen usar los MakerSpaces sabrán plantear los problemas adecuados que pongan en marcha las mentes de sus alumnos en cualquier lugar y momento.

 

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