¿Cómo incorporar la educación inclusiva en nuestra clase?

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¿Qué es la educación inclusiva?

Según la UNESCO, existen más de 500 millones de personas en el mundo que viven con algún tipo de discapacidad mental, física o sensorial, y gran parte de estas personas son niños. La educación inclusiva persigue el objetivo de integrar las personas con discapacidad en el sistema educativo, pero también a los inmigrantes, las personas pertenecientes a minorías étnicas o culturales y otros colectivos tradicionalmente marginados y excluidos.

Por tanto, podemos decir que la educación inclusiva es aquella que se asegura de que todos los miembros de la comunidad educativa aprenden juntos, sin importar el origen, condición física, mental o cultural, o estatus social de los individuos. Una verdadera educación inclusiva atiende las diferentes necesidades de los alumnos, pero no los separa los unos de los otros en grupos homogéneos. El objetivo es que las competencias, habilidades y conocimientos se adquieran a partir de la diversidad en el aula.

La inclusión es una herramienta para construir democracia.

La educación inclusiva comienza por apreciar que la diferencia en el aula no es un obstáculo para la educación, sino una experiencia enriquecedora, tanto para alumnos como para profesores. Los niños y jóvenes que se desarrollan en ambientes diversos son menos propensos a la discriminación y los prejuicios. Esto se debe a que en un ambiente inclusivo se desarrolla la empatía, la comprensión de diferentes situaciones personales y los lazos con aquellos a los que percibimos como diferentes.

Por otra parte, la inclusión educativa se ocupa de aquellos que tradicionalmente se han quedado fuera de las aulas. Algunos de estos colectivos son los alumnos de razas y etnias minoritarias, los inmigrantes e incluso las mujeres. Si queremos construir un país realmente democrático y justo, debemos comenzar por educar a todos los individuos en el mismo ambiente y brindarles las mismas oportunidades. De lo contrario, la desigualdad y las brechas entre colectivos seguirán existiendo y creciendo.

¿Qué podemos hacer para crear un aula inclusiva?

Existen muchas estrategias diferentes para construir una clase inclusiva. Algunas de ellas son pequeños pasos hacia la inclusión. Otras implican un cambio en el paradigma y la estructura de la clase. Estas son algunas ideas que poner en práctica si queremos trabajar la educación inclusiva en nuestra clase.

1. Conocer y hacer un seguimiento de cada alumno

Para comenzar con la educación inclusiva en el aula es vital tener en cuenta el trasfondo y las capacidades de cada alumno. Es recomendable evaluar a los alumnos al principio del curso y de cada unidad didáctica. La información que recopilemos debe almacenarse en un archivo para cada alumno. Consultarla con asiduidad nos ayudará a crear actividades adecuadas para cada alumno y grupo.

2. Fomentar la comunicación con las familias

Los familiares de los alumnos menos comunes son la mejor fuente de información y apoyo a la hora de trabajar con ellos. Una buena comunicación con la familia ayuda a superar las barreras culturales o los obstáculos de algunas discapacidades. Los padres pueden ofrecer consejos y guía sobre cómo trabajar con sus hijos de manera eficaz. Los profesores, a su vez, mantienen a los familiares informados sobre los progresos de los alumnos. De esta manera la educación inclusiva se desarrolla en toda la comunidad y continua una vez el alumno ha salido de la clase.

3. Contar con una mesa grande en lugar de mesas individuales

Es fácil encontrar mesas grandes en las clases de primaria, pero éstas desaparecen casi por completo en las aulas de secundaria. Sin embargo, las mesas grupales son una de las mejores formas de crear una clase más inclusiva. Gracias a las actividades desarrolladas en grupo, los alumnos desarrollan habilidades sociales a la vez que adquieren conocimientos.

4. Introducir metodologías activas

El sistema educativo tradicional es un gran obstáculo para la diversidad. Siempre se ha intentado enseñar y evaluar de la misma manera a todos los alumnos. Y aquellos que no encajaban eran simplemente excluidos para no desmejorar las medias de los centros.

Por eso la educación inclusiva comienza por adoptar metodologías activas, como la Tutoría entre Iguales, el Aprendizaje Basado en Proyectos o el Aprendizaje-Servicio. Estas metodologías no solo han demostrado aumentar el rendimiento académico. También son cruciales para desarrollar el civismo, aprender valores y trabajar las habilidades sociales de los alumnos.

5. Sacar provecho de la teoría de las Inteligencias Múltiples

La teoría de las Inteligencias Múltiples del profesor Howard Gardner es el punto de partida perfecto para la educación inclusiva. Esta teoría defiende que cada persona tiene unas habilidades diferentes en ámbitos distintos. El objetivo sería presentar la materia a través de diferentes canales, adaptados a cada alumno.

Algunos estudiantes aprenden mejor leyendo y escribiendo. Otros son mejores con las pantallas. Y algunos aprenden mucho mejor dibujando y a través de imágenes. La educación inclusiva también es abordar estas diferencias, aunque no se den casos de discapacidad o exclusión.

6. Establecer un sistema de trabajos rotativos

Para crear una clase inclusiva es importante hacer que todos los alumnos se sientan útiles y equivalentes. Esto se puede conseguir a través de un sistema de “trabajos”, como limpiar la pizarra, recoger material, o cualquier otra tarea. El objetivo es que todos los estudiantes contribuyan en la misma medida al buen funcionamiento de la comunidad.

7. Contar con la opinión de los alumnos

A la hora de crear un aula inclusiva los propios alumnos pueden llegar a ser los mejores profesores. Gracias a los puntos anteriores estableceremos en la clase una verdadera comunidad. De esta manera, los estudiantes se llegan a conocer en profundidad. Gracias a este conocimiento ellos mismos pueden diseñar actividades adecuadas para su grupo o establecer el ritmo del aprendizaje que convenga a todos los individuos. Contar con su opinión y conocimiento es crucial para crear una verdadera educación inclusiva.

Estas son algunas de las piezas del gran puzle de la educación inclusiva. Pero existen muchas otras maneras de superar las diferencias entre alumnos y usarlas a favor del aprendizaje. ¿Conoces alguna otra estrategia para aprender a través de la inclusión? ¿Has conseguido crear una clase inclusiva? Cuéntanos tu experiencia en un comentario y comparte tu opinión con la comunidad.